Sábado 28 de Marzo

UN SÁBADO ANORMALMENTE NORMAL.

Hay rutas que se desarrollan de forma “normal”. Hoy ha sido una de ellas.

Ayer aún no sabíamos si salíamos. Si era así, no sabíamos ni sitio ni hora. El responsable del departamento de altas tecnologías estaba concentrado ante la inminente Maratón de El Ejido en la que va a competir, así que la quedada se hizo a la antigua usanza, por teléfono. Me llamó el Bichito de la Luz con ese aparato que no suele llevar encima. En el Messenger estaba Víctor. Y así simplemente quedamos. Posteriormente yo vi a Víctor y me pasó el relevo de publicar la cita, pero ya era demasiado tarde y cuando llegué ni me acordé, así que un desastre en la planificación.

Me voy a la cama con la amenaza de un sábado de climatología infernal. Donde iremos? La amenaza de viento descarta sitios como Cabo de Gata. El lugar de quedada es Villa Inés, así que pinta Subida al Puntal.

El día amanece en calma, me asomo por la ventana. El termómetro marca buena temperatura. Cojo la ropa de verano. Decido jugármela. Sólo un chubasquero de emergencia. Son las 8 de la mañana, y les dejo 5 minutos más al bichito y a Víctor para que hablen de sus cosas. No hay nadie más, así que emprendemos la marcha. Destino, El Puntal, bajada por Los Góngora.

La ruta se sucede sin contratiempos, sin pinchazos, sin picaduras, sin mordeduras, sin caídas, sin sangre, vamos como una salida normal. Bueno, como anécdota simplemente comentar, que me he tragado un insecto desconocido, una abeja se me ha estrellado en la nariz, otra en el labio superior y un bicho negro que me he sacado de la boca. Si lo se no me llevo comida. Ah! Para completar, hemos visto una procesionaria andando por los Góngora, alguna culebra muerta, no se cuantas perdices. Bendita primavera.

Tanto la aproximación al Puntal como la subida al mismo ha sido a ritmo tranquilo, lo que ha permitido hablar de mil cosas, de proyectos futuros y de todo un poco.

Hemos llegado al final de la subida. El bichito ha decorado nuevamente un casco con su cáscara de plátano. Esta vez le ha tocado a Víctor. Comida y aproximación a la bajada. Buen momento, hablando de bicicletas, de cambiar de bicicleta con el Bichito. Sí Congrio, me he vuelto a subir en tu bici. No veas como suena macho! A ver si le haces una revisión, que esa no te pasa la ITV.

Llegamos al comienzo de la bajada, y tras cambiar de bici, nos tiramos. Yo vuelvo a disfrutar de las bajadas, gracias a mi “niña”.

Desembocamos en la rambla, y de ahí al asfalto. Mi propuesta de seguir por rambla cae en saco roto. La de subir nuevamente al Puntal, también. Vuelve Congrio, a mi no me hacen caso. La falta de comida hace dudar de la tentativa, así que tras la frustración, comenzamos a rodar para quitarnos ese trozo de carretera en el que te pasan al lado camiones de la Michelín a toda hostia.

El viento ya nos ha avisado. En cierto modo nos alegramos de su aparición, para así quitarnos un poco las ganas de bici que todavía llevábamos.

La vuelta se hace a buen ritmo y como he dicho con viento en contra, y es entonces cuando surge una gran idea desde mi punto de vista. Creo que la misma se merece un post aparte. “GRAN ESTRENO DE LAS EQUIPACIONES DE LOS MASTRINKAIS”. Se baraja la posibilidad de una ruta con final en el barecillo de los Baños de Sierra Alhamilla, con paella encargada para eso de las 14:30 h. Con suerte puede ser para el sábado que viene, pero ya se ampliará la información.

De lo demás cabe poco que decir. Hemos llegado a una hora decente, con casi 80 km. en las piernas, con los músculos de reir más cansados que los de las piernas y pensando en las próximas quedadas, en la próxima vez que volvamos a rodar.

CONCLUSIONES:

–         Reír debilita las piernas.
–         El bichito mea raro.
–         Víctor hoy venía de guisante.
–         En primavera hay muchos bichos en el monte.
–         La Trek del congrio botaba mucho cuando hacía el cabra con ella.
–         Las equipaciones de los Mastrinkais se merecen un estreno de lujo con pelotazos incluidos.
Ya miro de reojo al Puntal. Quizás en Semana Santa o la semana después sea nuestro. La bandera Mastrinkais ondeará en todo lo alto.

IBP

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