BAUTIZO

Ayer estuve recogiendo al “ARMA DEFINITIVA”, una preciosidad de bicicleta. No es por vacilaros, pero es muuuuuuuucho más bonita que cualquiera de vuestras bicis. Lo siento, la verdad a veces duele.

Por supuesto hoy había que bautizarla. La jornada ha empezado con un paseo hasta el curro, y de ahí a mostrarla a los mastrinkais para que dieran su beneplácito antes que se llenara de tierra y pillara sus primeras pedradas. Después de pasear con ella orgulloso por el centro, cual paso de semana santa, ante la admiración de numerosos viandantes, había que bendecir a la “niña” como Dios manda, en el campo de batalla. Y por supuesto, qué mejor lugar de peregrinación que la mítica subida a los Baños de Sierra Alhamilla.

Hemos quedado Ambus, Bichito, Diego y yo a las 16:00 h. en punto. La bici se ve que trae de serie llegar puntual. Hemos empezado a rodar. Las sensaciones se repetían con respecto a la mañana. La bicicleta se muestra muy ligera y muy ágil. La geometría, un poco extraña todavía.

El momento estelar ha sido cuando nos hemos desviado de la carretera y ha pegado su primer salto a la rambla. Que satisfacción!!!! Las suspensiones van de lujo. Hemos seguido rambla arriba, y por fin hemos llegado a la subida final.

Hacía más de un año que no subía a los Baños. La diferencia ha simplemente brutal. No he encontrado por ningún lado la parte dura de la subida. Ha subido como un tiro, y daba la sensación que no era cosa mía, que era la bicicleta. Como dice el bichito será el “efecto placebo”, pero he llegado con una sonrisa de oreja a oreja. La he probado con la trasera activa y bloqueada. Deeee lujo!!!!

Hemos echado un refrigerio en el bar, y para abajo. En la bajada, Diego y ambus se han tirado a lo DH. Bichito y yo conservando, agustico. No podía permitirme caerme en mi primera salida, jeje, había que asegurar. Aún así, vuelvo a repetirlo. Ya para abajo el tacto de las suspensiones era suavísimo. No se si habré manchado la bici sin querer de la emoción.

Finalmente vuelta a la Villa Noble, y de ahí he vuelto yo solo para Almería. INNNNCREIBLE. Os vuelvo a repetir que habrá sido el “efecto placebo” pero el temible Alto de Torrecárdenas, se ha quedado en un triste falso llano.

Estoy deseando volver a cogerla. En cuanto se duerma mi mujer esta noche, cogeré la bici sin que me oiga y me escaparé a dar una vuelta.