LA ASOMBROSA RUTA AL CENTRO DE ALMERÍA

No ha sido la ruta más larga, ni la que tuviera más desnivel, ni hacía viento, ni mal tiempo y sin embargo, puedo jurar que ha sido por una parte, la más bonita que he hecho y por otra ¡la más dura!
Todo empezó sobre lo previsto a las ocho y media en el Montellano los dos JR, Jordiman y elbichito. Una mañana expléndida, con buen tiempo, pero a esa hora fresquito del bueno. A buen ritmo, se ve que Jorge me quería “cortar” las piernas para que no diera una demostración en la subida, íbamos adentrándonos hacía el centro de la tierra por unos caminos ondulantes, ya sabéis sube-bajas continuos. Los campos verdes, florecillas de todos los colores, los almendros como algodones gigantes, charcas, los caminos en buen estado… casi extasiados llegamos a la bajada serpenteante que nos dejó en la rambla de Nacimiento. Ahora entre cañaverales, paredes escarpadas y con un chorro de agua constante que nos refrescaba las piernas. Paramos justo antes de afrontar el “negocio” de la jornada y decidimos no hablar ya más de lo bien que estaba la ruta porque ya era muy pesado.
¡Ale! Un subidón de molinillo de dos tres kilómetros hasta alcanzar la pista forestal. En la pista el Jorge que acelera y casi no me dejaba contemplar por un lado Los Filabres, por el otro La Sierra de Gador y al frente se veía perfectamente ¡el Cabo de Gata! Bajada “flipante” por unas eses de hormigón y llegamos a la Rambla que conecta con Alboloduy, podemos seguir por un camino por encima de la Rambla pero decidimos bajar por la rambla y ese fue el gran acierto del día, de pronto nos vimos en medio de dos paredones a los lados, aves rapaces encima y un chorro de agua que “sudaba” del suelo.
Así llegamos al pueblo, temprano, llevábamos un ritmo impropio de una salida “mastrinkais”; ¡Joder! Que hasta le propuse a Jorge comer en Gérgal, SÓLO quedaban 20 kilómetros y eran ¡las once y media!
COMIENZAN LOS IMPREVISTOS
Mira por donde encontramos un bar, entramos a repostar y resulta que reunía todos los requisitos para echar un ratico, incluida camarera apretada para subir la moral. Cuando pedimos los dos primeros tubos, y de tapa caracoles, me acordé de la predicción del Comandante “¡A ver qué hacéis vosotros dos solos!” Y por dentro, ya barruntaba yo que estábamos perdiendo la fabulosa media que llevábamos, pero con los carajillos dimos la parada por buena y… vuelta a la rambla.
Lo que pasamos de aquí en adelante no tengo palabras para describirlo, sólo lo puedo resumir en; rambla arenosa, tremendamente arenosa, enormes desprendimientos que tapaban la rambla, escalada de piedras que se derrumbaban a nuestro paso, bicicleta a la espalda, charcos de agua herrumbrosa, barro, piedras que nos encerraban, dudas (ni p´adelante, ni p´atrás), deshidratación, calor, mucho calor… y para acabar otros cuatro o cinco kilómetros de molinillo, y a las seis y media, después de casi 10 horas se había conseguido otra ruta “mastrinkais”.

Y ya sabéis, son rutas irrepetibles.


Ruta en bici 132653 – powered by Bikemap 

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