S.Filabres – S.Nevada, de sol a sol

Si queréis que os cuente la versión corta de la ruta de hoy sólo leed:
Banda sonora: Diesel Power “Prodigy”
Sorpresa: Bichito DH
Dieta: Pera y lata de atún, de postre tripa de morcilla y choricico regados con litrona de cerveza.
Consejo: El jamón york es muy pesado, no hables con él, cómetelo
Lema: Los más duros.

Para los que queráis saber más…

Prólogo

Son las 7:30 h. de la mañana. Hoy es 17 de enero de 2.009. Abro los ojos con esfuerzo. La habitación está oscura. A mi lado yace una bella mujer. Para qué coño he de levantarme?. Doy mi primer trago de saliva, es pastoso. Mi cuerpo es pesado y hago balance. Ayer me levanté a la misma hora, trabajé (aunque no os lo creáis, incrédulos), comí y me fui con dos amigos a pedalear juntos. A la vuelta mi mujer me esperaba para hacer cosas juntos, y entre ellas salir de marcha. Mi día termina a las 3 de la madrugada aproximadamente. Y ahora donde voy?. Salgo de mis pensamientos y comienzo a correr. Un pequeño ser de formas alargadas me espera en breve, amenazando con hacer ruido. Me visto, y a mitad de desayuno suena el móvil. Ya está el congrio en mi puerta. Él sospecha que estoy en pijama y utilizo mi casco para asomarme por la ventana y simular que falta poco para que baje. Termino de comerme mis tostadas mientras oigo la llamada de la madre naturaleza representada en forma de defecación de textura blanda.
Mientras el congrio me insulta de diferentes maneras, colocamos las bicis en el maletero, sin no antes, y gracias a la inestimable ayuda del mismo, retirar todas las carpetitas del trabajo. Salimos hacia Gergal, parando antes en la gasolinera y recibiendo las miradas curiosas y ardientes de unas muchachas maduritas. Nuestro modelito Nevasport tendrá algo que ver. Tras un rato, llegamos a Montellano. Allí están montando los Jorges, saludos, presentaciones y comenzamos a rodar en busca del bichito de la luz. La mañana es clara, luce el Sol, pero hace helor.

Capítulo 1: El tronchacadenas de Franco.

A 300 metros de recoger al Bichito realizamos la primera parada. Problema mecánico. La cadena del Bichito se dobla. Tras negar cualquier tipo de intervención por parte del dueño de la misma, y sin discutir acerca del tema, se realiza una reparación acompañada de risas y cachondeo. El momento álgido surge cuando el bichito saca una especie de herramienta que perfectamente podría pertenecer a algún antepasado del hombre moderno. Quizás del Neolítico superior para concretar más. Por fin partimos. Tras un error, nos saltamos un tramo de subida. Enlazamos con unos toboganes de asfalto que hacen las veces de vía de servicio de la autovía. Estos nos llevan a las tan ansiadas pistas. Pero, cuál es mi sorpresa cuando veo que empezamos con un ritmo un tanto alto. Que pasa? Esta gente me va a llevar así 100 kilómetros? Ufff, se pone la cosa seria, pero yo soy un Mastrinkais, uno de esos hombres que están forjando día a día la leyenda de una estirpe que será recordada en el tiempo, así que no pestañeo, sólo pedaleo. Mi cuerpo está castigado, pero yo pedaleo 100, 150, 200 km. así, los que hagan faltan. SOMOS LOS MASTRINKAIS, SOMOS DUROS COMO CARNE DE PERRO VIEJO “Arriba Patxi, con dos cojones!!!”

Capítulo 2: El ataque a los Filabres

Comenzamos a subir. Subida parecida a la del Calar Alto.
Aquí surgen lemas bastante ocurrentes como lo de “los más duros (en moneda)” y alguno más.
Me noto bien, así que tomo la iniciativa, pero pronto veo que no tengo el mismo nervio que la otra vez. Quizás el nervio se quedó en la pista de baile una parte, en la barra del garito, la otra. Además, nuestros acompañantes son duros. Así que comienza una subida a remolque del congrio y Jordiman. Dejamos descolgados a la sabiduría y experiencia del grupo. Ellos saben lo que hay, y lo que queda. Simplemente suben y hablan, lo dicho, sabios.
Los niños mientras se machacan.
Recibo la llamada del amor, momento que aprovecho para tomarme un respiro. Que cabrones, que fuertes están. Comienzo a pedalear entre dos aguas y regulando. A estos no hay quien los pille desde atrás, por lo menos ahora que están enteros.
Una equivocación vuelve a unir al grupo y comienza un descenso fácil. A mitad del mismo hacemos una parada para el primer avituallamiento. Menos mal!!! La resaca hace estragos en mi cuerpo, así que engullo lo que puedo. Me encuentro mejor. Llevamos muy buen ritmo.
Seguimos bajando y el paisaje nos envuelve con su grandiosidad. No hacemos más que hablar de su belleza, en términos como “Que guapo tío!!!”, más que nada para no parecer unas princesitas salidas de un cuento de hadas.

Capítulo 3: La leyenda de la lata de atún y la pera.

Hablan los ancianos de una leyenda. La misma habla de una fórmula secreta que volvía a los hombres fuertes y poderosos. Un día, un ex atleta profesional llamado bichito de la luz oyó de su existencia, pero hasta el día de hoy no comprobó la eficacia de tal elixir. Nuestro bravo “Er Comandante” saca una pera de su mochila, que por cierto le debe haber costado comer un huevo de galletas Artiach para conseguirla, la suya y la de su retoño. Como iba diciendo, pela la pera con cuidado y esmero con navaja cortijera. El bichito observa atentamente y se acuerda de la leyenda que oyó antaño. “Perdone Er Comandante, veo que vas a comer una pera. No me digas que también llevas una lata de atún?” El lo mira y le confirma sus sospechas “por supuesto, aquí la llevo” El bichito estalla en carcajadas. No se lo cree. Cuando él saca la lata de atún y se la enseña, pone una cara cual puta viendo badajo descomunal. Llega a hacerse una foto con el comandante y la lata de atún. Nos partimos el culo. Esta gente es risa en movimiento.

Capítulo 4: La transición

Cambiamos de sierra, sin antes tener un altercado con una puta en todoterreno que pretendía hacer carne picada con nuestros cuerpecillos. A casi todos se les pasa por la cabeza subir a por ella y darle estopa.
Llegamos a Abla llaneando como malas bestias. Pillamos un banquillo. Jordiman se va a por provisiones y viene con una bicha que da miedo, un morcillón, dos litros de cerveza y dos barras de pan. Avituallamiento del bueno. Aquí llamo a mi hermano Manolo. Menos mal que habla Pepe. El animal de su hermano le ha llenado los frenos de disco de aceite.
En esta parada me da la vena filosófica y tras comentar Jorge Senior que a él el jamón York le resulta pesado, yo le aconsejo que no hable con él, que se lo coma directamente. Una de más burradas con las que nos partimos el pecho.

El Bichito de repente se comporta de una forma extraña, tras beberse un litro de cerveza. Hace cosas como echarse la cerveza en lo alto, mearse encima, echar mocos descomunales y dejarlos colgados de su nariz durante segundos, que a nosotros nos parecen días. Tras partirnos el culo de risa, reanudamos la marcha.

Capítulo 5: La conquista de Sierra Nevada.

Comenzamos a llanear. Congrio y los Jorges se ponen a tirar descosidos. Yo miro al Bichito. Esta me la conozco. Él diseñó la ruta. Me quedo con él. Él sabe. Los demás fogan por delante, hasta que paran atónitos ante unas Z´s que se dibujan en la montaña. Nosotros reímos. Nos desviamos a Ocaña y comenzamos a subir. Buenas rampas y de forma constante. Vamos así durante varios kilómetros. El paisaje es brutal. Prefiero no tirar con los de delante. Quiero disfrutar de esto. Es alucinante. Nos reagrupamos y llegamos al terreno favorito del Champo (o champú como lo llamamos nosotros; sin ánimo de ofender, somos así de catetos). Ya pisamos la nieve de Filabres, ahora la de Nevada, pero en este caso más cantidad. Yo flipo en colores. El barro aparece, y con él, el champo en nuestros pensamientos. Que pena que se lo haya perdido, con lo que le gusta a él retozar en el barro.
Terminamos la subida. La gente tiene ganas de más, pero ahora toca bajar.

Capítulo 6: Bichito DH

Comenzamos a bajar, y tal y como se suponía, congrio y Jordiman, a toda hostia.

Yo soy testigo de la gran sorpresa del día. Comienzo a bajar detrás del bichito y tengo que dejarlo ir, porque parecía una bestia bajando. Iba soltando unos loscos que ni los que caen del cañarete. Daba miedo. Las pendientes cada vez más pronunciadas. Bah! Ahí se para! Y un huevo! El tío todo lo que le echen. Me cuesta seguirlo. Je je je, que cabrón. Pienso y se me ocurre algo para definirlo. BICHITO DH. Sólo tiene un pequeño percance, pero eso no le asusta, se ha vuelto Hippy.

Capítulo 7: Las distancias cortas son engañosas

Llegamos a Nacimiento, pasamos el pueblo. Hay unas cuestas muy cachondas y salimos. Aquí se vuelve a acelerar el ritmo. Si ya estamos llegando. No, no es verdad. El congrio busca una gasolinera que todavía queda muy lejos. Seguimos subiendo hasta la autovía. El grupo vuelve a dispersarse, pero como en todas las ocasiones Supercongrio está siempre adelante. Este tío es una puta máquina. Es imbatible.

Capítulo 8: La última sorpresa del Bichito de la Luz:

El llano llega con la vía de servicio de la autovía y seguimos echándole kilómetros a las piernas. Ya se cuentan más de 90. Seguimos metiéndole caña hasta que llegamos a Gérgal. Creemos que llega el final, andamos próximo al pueblo, entramos y de repente vemos una carpa en mitad de la carretera. El bichito se ríe, y nos regala su última sorpresa, una bajada a la rambla. Recorremos un trozo y aparece ante nosotros el puente de acceso a Gérgal. Para subirlo hay una rampa a derechas con unas rampas de puta madre y muy graciosas. En 100 metros subimos el puente entero. Llegamos a Montellano, llegamos al final. Bueno, para nosotros. Jordiman, empeñado en que la bici de supercongrio marcara los 100 km., coge y se lía a dar vueltas por la zona, jeje, un caso.

EL FINAL:
El final de un GRAN DÍA, con GENTE GRANDE, en un SITIO DE PUTA MADRE, haciendo una RUTA 10. Un regalo para mí de parte de:
Congrio: Supercongrio, regular e imbatible, como siempre. Larga vida al congrio.
Bichito: Bichito DH, el terror del descenso. Duro y constante. Dibujante de grandes rutas
Los Jorges: Malas bestias. Muy fuertes y una compañía inmejorable. Dignos compañeros para portar el maillot de los Mastrinkais.

“Recordad este día valientes, pues nadie podrá arrebatároslo jamás” Leónidas, Rey de Esparta.
NO SOMOS LOS MÁS RÁPIDOS, PERO SOMOS LOS MÁS DUROS.
SOMOS LOS MASTRINKAIS.

Al final, casi 100km 2500m de desnivel y 164 de ibp

ibp

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