I San Silvestre almeriense

Me permito la licencia de abrir este post y comentar la “salida” de hoy.

Después de pillarme el toro con la hora, he bajado a buen ritmo al Parrilla. Allí me he encontrado al grueso del club. Estaban Dani, el ambus, Víctor, el bichito y esposa. Pero, el bichito llevaba una extraña indumentaria de atletismo. Consistía en unos pantalones vaqueros modernillos y un jersey que se asemejaba a aquellos de renos que yo utilizaba cuando era pequeño. Pronto me he llevado una desilusión al comprobar que el amigo bichito venía de espectador. Me hubiera gustado verlo correr. Pienso que ha pasado de correr para no dejarnos en ridículo y que sigamos manteniendo la ilusión de entrenar con él. Pero además, falta el alma de la fiesta. Donde está el congrio?

Me invade una sensación de miedo al comprobar que uno de los mastrinkais fundadores no está. Y se me ponen los pelos de punta cuando oigo que está por ahí, con mujeres. Nos hemos quedado sin reportero gráfico. Que le está pasando? Está abandonando sus obligaciones con el club para irse de fiesta con las mujeres. Invade la amenaza del final de una época, para dar comienzo a otra. Un nuevo congrio fiestero, presa de mujeres que fuman y rodeado como dice nuestro amigo bichito de erizos con pelos. Pronto veremos un anuncio en internet que diga “se vende Trek y Specialized con raja”.

Bueno, al margen de esto, voy a recoger mi dorsal y mi chip, y ya nos reunimos en el paseo. Debatimos durante un momento si vamos a utilizar un solo chip y hacer relevos, pero al final queda desestimada la propuesta. Seguimos la táctica y experiencia de Dani, a la hora de situarnos en un lugar estratégico para no quedarnos muy atrás en la salida. Nos ponemos guapos para la carrera y empezamos a calentar.  A estas alturas ya se han incorporados dos nuevas adquisiciones, el otro Víctor y un amigo. Yo doy una vueltecilla y paso de los demás. Como siga calentando voy a estar fundido para la carrera, así que me pongo a estirar. Cosa que no ha valido de nada, porque ahora me duele el gemelo, je, lo mejor es correr a lo bestia sin estiramientos ni pollas, porque creo que me he hecho daño estirando.

Pues nada, Dani, el otro Víctor, su colega y yo nos ponemos cerca de los primeros. Víctor y el ambus se dejan llevar por el pánico y se van para atrás. Tardan en dar la salida. Hay un ambientazo que te cagas, además, se oye la frase “ayyyy omá que rica, ayyy omá,….” adivinad por qué.

Por fin dan la salida. Se oye un tiro a la vez. Algo ha pasado, pero nosotros seguimos corriendo

Evidentemente, al colocarme de los primeros, aunque voy a buen ritmo para mí, veo como empieza poco a poco a pasarme gente, Dani también se va yendo, y nada, yo a mi ritmo. Hay muy buen ambiente, mucha gente corriendo y bastante gente animando durante el recorrido. Por lo demás, pues nada muy interesante, corriendo a ritmo. Curiosamente en las bajadas me adelantaba gente y luego en la zona de subida los volvía a adelantar. Al pasar la primera vez por línea de meta me doy cuenta que con los nervios no le había dado al cronómetro al empezar, je je, que cosas, así que le doy. El bichito me vocea al pasar. Tiene que estar flipando de ver el ritmo que llevaba. En esta vuelta, por no saber correr ni respirar, me empieza a dar algo de flato, así que aflojo un poquito. Curiosamente veo un tío en la subida de la rambla apoyado en un árbol con ganas de echar los langostinos de nochebuena. A comentar que vaya tela con algunas tías que había en la carrera. Como corren las cabronas.

Pues nada, cuando estoy ya en la recta de meta, empiezo a eschuchar palmas de ánimo y una moto de la policía local. Je je, efectivamente lo que me esperaba, donde me lo esperaba. Me dobla el primer clasificado. Ese tío no va corriendo, va saltando. Pues eso, llega la tercera vuelta, miro el pulsómetro, 10 minutos y pico y 180 pulsaciones (tiempo de la segunda vuelta), así que a seguir con ese ritmo, no merece la pena romper el pulsómetro. Por el camino se oyen frases de “hace una hora que ha pasado el primero” “mira como van, pa morirse”, ya sabéis, frasecillas de ánimo. Me gustaría verlos aquí dando el callo, cabrones. Teníais que estar comprando pichas de plástico para meteroslas por el culo la noche de reyes, en vez de estar aquí tocando los cojones. Que pensamientos más bonitos me invaden cuando voy forzando la máquina. Ahora lo veo de otra manera.

Para terminar, veo un tío delante mía con un gorro de Papa Noel y unas orejas de reno. Lleva aproximadamente mi ritmo, que putada. Soy tan desgraciado de llegar a la vez que él, que le hagan una foto para el periódico y ver un reno llegando delante mía, así que con esta situación ante mí, decido pegar un último tironcillo en Obispo Orberá, enlazo con el Paseo y oigo a la gente detrás mía, “vamos reno, vamos, tu puedes” y yo pensando, “y una mierda, aunque se me salga el corazón por la boca, el reno, detrás”, así que llego para morirme y ya recibo los ánimos o mejor dicho “condolencias” del bichito, Dani por allí, mi mujer, la suegra, y los muchachos. Al poco llega Víctor. Al ambus no lo veo. Me voy a por la bolsica,  un poquito de casquina y para la casa. Ya hemos cumplido hoy. Tiempo de las dos últimas vueltas 21´32″.

Ha merecido la pena la experiencia. El ambiente, un 10.

PD: Ha merecido la pena, pero ahora vuelve a tocar MTB, así que a ver si el Congrio no se ha terminado de echar a la mala vida, y retomamos juntos otra vez las salidicas de fin de semana y las nocturnas de entre semana (que Papá Noel me ha traido un frontalillo). Yo tengo esta semana libre hasta el viernes que empiezo a currar. Y si no hay ninguna anomalía, mañana vamos el bichito y yo a dar una vueltecilla con la fresquita, sobre las 9 y pico, tranquilamente. Habrá que echar unos eurillos pa la birra de después. Quien se quiera apuntar, ya sabe, Bichito y yo.