UN DOMINGO CUALQUIERA

Lo que a continuación paso a relatar es sólo el esbozo de una idea que me ronda la cabeza, tras una conversación mantenida con nuestro amigo el cuñadísimo Dani. No creo que vaya a descubrir América, pero me gustaría ver si hay alguna ruta que una Aguadulce con Almería por la montaña siguiendo la línea de costa (el antiguo camino de los presos), para así añadir esta ruta a la subida a Enix y conseguir así una nueva variante.

Lo realizado ayer es simplemente el prólogo de este “proyecto”. Aprovechando que mi mujer trabajaba por la tarde, y tras una siesta reparadora de una noche previa de sexo, drogas y rock & roll, decido ponerme en marcha y dirigirme al comienzo de la subida a las antenas. Voy por el Bulevar de Aguadulce, hago una rotonda y comienzo a subir callejeando a la parte alta de Aguadulce. Subida constante de un par de kilómetros. Me voy aproximando a la autovía, pero hace tiempo que no subía por aquí y al principio no encontraba el tunel que cruza la autovía y que da comienzo a la “pared”. Sigo la carretera hacia arriba y encuentro el túnel. Hago unas cuantas fotos y me dirijo a la “pared” mientras voy dándole toda la caña que puedo a las manetas del cambio. Para empezar, pues plato chico y piñón grande.

La pared: Pasan 10 metros y ya pongo el pie a tierra. Una rampa brutal y en mal estado. Nunca he subido con vosotros ninguna de este porcentaje. No tengo GPS, pero por las sensaciones encima de la bici, creo que puedo afirmarlo (las zonas más suaves son como el primer repecho de la subida del bichito). Ando unos metros y aprovecho el escalón de una caseta de motores que hay en mitad de la rampa, para coger impulso y volver a la rampa. El camino está muy roto y sólo hay una franja de  unos 60 cm. que sea practicable, por lo que no deja opción a tirar de zig zags. Se me ponen los pelos de punta cuando veo que ya que he pillado ritmo y evito poner pie en tierra en un par de ocasiones, aparece bajando un monstruo dominguero todo terreno por mi lado. Me hago fuerte y no cedo a la presión, me mantengo en el carril. Se sigue acercando y yo sigo para arriba, hasta que al final cede y se va para la zona rota. Pobrecito, lleva un Toyota Land Cruiser, pero le daba cosa mancharlo de polvo. Llego al final de esta primera rampa y paro para hacer unas fotos. Ya empieza a haber buenas vistas. Sigo para adelante, el terreno sigue bastante mal pero sigo sin poner pie a tierra.

Las cuatro herraduras: Es una serie de cuatro herraduras totalmente destrozadas con un margen medio practicable de unos 30 centímetros y una pendiente bestial. Para mis cualidades técnicas, impensable hacerlas sin poner pie a tierra. “Sólo” lo hago en 4 ocasiones.

El final: Nueva rampa recta, rota y nuevamente pie a tierra hacia la mitad. Enderezo y arranco otra vez, tras unas cuantas pedaladas más, llego al final de la pared.

La rampa es muy corta, alrededor de los 2,3 km. La dificultad física es alta, gracias a su poca distancia. Su dificultad técnica es alta-muy alta. Ya como postre decir que queda un par de badenes con dos buenas rampas. Al ir relajado, en la segunda de ellas, y sin ser difícil pongo pie a tierra y me cago en…, tras terminar la defecación verbal, me tiro por una bajada recta, pero delicada, bastante guapa. Subo otra pequeña pared que da acceso a la zona de las antenas. En total hasta aquí, unos 4-5 kilómetros aproximadamente. Desde aquí arriba la visión es alucinante. Si miras a la izquierda ves Almería, si lo haces a la derecha, pues Aguadulce, El Parador, Roquetas de Mar y el mar perdiéndose en el horizonte. Sencillamente alucinante.

Hago unas fotillos, y entonces me encuentro a unas amigas, unas cabrillas montesas con el cabrón detrás. Mantengo un duelo con el cabrón. Me insta con un agudo silbido. Yo demuestro mi superioridad animal emitiendo un ronquido seco. El cabrón decide emprender la huída con su familia y no tentar a la suerte.

Yo, satisfecho de mi gesta, la del cabrón digo, comienzo el camino de vuelta, ya que el Sol decide acabar su jornada laboral. Tengo que volver a subir la zona de badenes. Me paro un instante para ver como se esconde el Sol, y así de paso “marcar” la rampa de subida a realizar en la segunda etapa de este “proyecto”. A la altura de este segundo badén, sube a la izquierda un camino que se adentra en la montaña con unas rampas que dan mucho respeto. Pero esa las probaremos otro día. Se hace de noche. Toca descenso, descenso delicado y peligroso, ya que el terreno está bastante roto. Hay ocasiones en las que siento que pierdo el control, pero bueno, tampoco tiene porque ser exacta esta parte de la crónica. Supongo que los “descenders” del grupo no opinarán lo mismo. Termino la bajada. Me siento bien, pero me he quedado con ganas de muchísimo más. Sólo ha sido una toma de contacto. Si hubiera camino hasta Almería, puede ser una ruta muy interesante.

En estos días de navidad, y aprovechando que tengo unos días libres, espero volver y avanzar un poco más, ya que he inspeccionado con el google earth y el camino se hace bastante confuso.

Aprovecho la ocasión para felicitaros a todos chicos, a los del blog del Pako y a todos aquellos que leáis este humilde blog.

FELICES FIESTAS!!!

Ah, y que el próximo año nos traiga muchas rutas de risas y cachondeo.