25 OCTUBRE II EDICIÓN ALMERÍA CALAR ALTO

LA SALIDA.

Bueno, esta vez sí que puedo decir que no es para tanto. Se puede ir al Calar Alto desde Almería y volver, eso sí con un poco de paciencia… “para aguantar al congrio”. No se porqué pero ir acompañados hasta Gergal, en este caso por Juanfra de almeriamtb, hace que ese tramillo de 36 km. casi no se note. (Gracias Juanfra y a ver si salimos en otra ruta más agradable.)

LA SUBIDA.

La subida de verdad, aunque ya estamos a 700 metros. En el Montellano como dice el congrio nos espera un tal Pepe, hola y adiós, porque no nos acompaña ni un kilómetro cuando se va poco a poco y a la tercera curva ni lo vemos. Lo que cuesta de verdad es regularse, dudas a que ritmo ir. Vas bien, pero despacio, no te atreves a arriesgar porque si miras el cuentakilómetros ves que te quedan veintitantos de subida. (Menos mal que fui con margen porque, señores tarde o temprano, las cuestas te ponen en tu sitio.)

El congrio va sobrado y de vez en cuando haciendo esos comentarios tan desafortunados que le caracterizan “¡Qué día mas de p…madre nos está haciendo!” Yo pensaba, joder hemos llevado el viento en contra hasta Gergal, comienza a hacer frío y ahí arriba las nubes no dejan ver las cúpulas… qué entiende este por buen día.

Por cierto que nada más empezar a subir “tuvimos” que parar a repostar y que el congrio se comiera un bocata porque le estaba entrando el sudor frío de la pájara, para que veas congrio que no quise hacer sangre…

LA CUMBRE.

Los cuatro, cinco, nueve, diez… no sé un puñado de últimos kilómetros se hacen pestosillos, pero es después del cruce de Serón cuando viene una rampa de dos o tres kilómetros al 11% SIEMPRE, que te deja grogui.

LA BAJADA.

En las cúpulas nos abrigamos bien, muy bien, hacía un frío del carajo. Nuestro “compañero” de subida nos estaba esperando. Decidimos bajar y el congrio se empeña en bajar por el camino yo después de alguna consulta con mi conciencia decido acompañar al congrio. Pero mira por donde un montería tenía cortados todos los caminos desde los 1500 metros de altura hasta arriba, perros con collares matriculados por todos lados y gente vigilando los caminos. El congrio quiere bajar y discutir. No aprende el chaval, “NO SE DISCUTE DE FRENTE CON ALGUIEN MÁS FUERTE” y en este caso las pistolas las tenían ellos. Por cierto, que ya abriremos otro post al respecto. Se baja rápido pero muertos de frío.

LA GUERRA PSICOLÓGICA

En el Montellano acabamos con las existencias y proseguimos el camino de vuelta, a pesar de quedan 36 kilómetros por dentro llevábamos la satisfacción de que la cosa estaba chupada. Va apareciendo la euforia, los recuerdos del año pasado hasta que de pronto aparece ante nosotros la inmensa subida de Sierra Alhamilla, y claro al congrio se le ocurre que podíamos hacer una etapa reina del tour de la France. Yo pienso para mí “¡TE VA A DAR EL SOL!” “Más vale llegar entero y llevarse buena sensación que morir en el intento”.

LA SEPARACIÓN

En el cruce de Tabernas le doy la barrita energética que me quedaba y el pa las antenas y yo p´almería. Durante un par de minutos estuve pensando lo mal que está del coco este chaval, pero de seguida me centré en lo mío y en lo misteriosamente bien que iba “viento a favor”.

LA LLEGADA.

117 kilómetros, 7 HORAS Y 12 MINUTOS, a 16 km por hora de media, unos 40 minutos mejor que el año pasado y físicamente no digo ná. Me ducho, me pongo el pijama, rompo el sofá, me hinco dos gazpachos, un acuarius, tres birras… hasta que aparece el congrio vivo, el cabrón se ha metido 140 con las antenas de postre.

EL AÑO QUE VIENE LA TERCERA EDICIÓN, lo aviso para que esos compañeros que “tantas” ganas que tienen de hacer la ruta, se vayan organizando y no les pille como siempre de improviso. (Y si ya es tarde que vayan pensando en la CUARTA.)