YA NO QUEDAN HOMBRES DE VERDAD

Sí, lo digo como lo siento. Un sábado expléndido de semana santa, temperatura ideal, paisaje idílico, y caminos y tiempo por delante para despellejar a quien se ponga. Pero otra vez yo sólo, sí congrio lo reconozco, te hecho de menos. Esa pandilla de marikones siempre con excusas, que si al cortijo a por patatas, que si el amortiguador, que si la mano de birra, que mi mujer trabaja…pero viene pronto. ¡Bah! Dónde quedan los días del calar alto, de sierra alhamilla, de la transpirenáica en sueños…

En fín, yo solico para Enix. Me encuentro a dos colegas que van subiendo, los saludo, pero sigo a lo mío enrabietado. Casi poniendo un buen tren, y al salir de una curva ya baja el dueño del camino, el carpintero. ¿Pero a que hora se levanta ese hombre? Un poco más adelante un grupo de diez doce baja co alforjas en las bicis. Ya veis, hay gente que viene de lejos a disfrutar de nuestros caminos. Me rehice un poco al ver a la últimá que iba, lo simpáticamente que me saludó, con esas cachas…¡Ay! Ya llegué a los eucaliptos me cmí el plátano (de fruta) de rigor y vuelta. Tenía fuerzas de sobra, pero la moral estaba muy baja coo para subir las piedras sueltas… Eso será otro día.

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