Un almeriense en Madrid… -10º

Os voy a relatar la típica crónica de mis salidas en bici, ya sabéis, horarios, kilómetros, anécdotas, como les doy cera a los demás… solo que esta vez, no va a ser tan típica, ahora veréis por qué.

Suena el despertador a las 7 de la mañana en casa de mi buen amigo Angel. (la palabra amigo está devaluada últimamente, ahora veréis por qué).

Desayunamos, y bajamos al lugar de encuentro, donde el camión de otro gran amigo, Miguel Poveda, nos espera para cargar todas las bicis. Hace fresquito pero bueno, parece llevadero.
Van llegando los demás poco a poco, Casimiro, Enrique, Alameda, Jose y Manolo. El Llama, como siempre, le gusta ir solo, nos espera en una gasolinera un poco más adelante.

Y bueno, ya en el coche (vamos a la sierra) empiezan las primeras dificultades… el termómetro exterior del coche. Según vamos avanzando, la temperatura va bajando… -1, -2, -3, -4. En cada cambio, hago una foto de recuerdo, pensando que ya no va a bajar más… -5, -6, -7 pufff, siguo haciendo fotos y a la vez voy pensando que tal vez no ha sido tan buena idea esto de ir a la sierra a montar en bici con mis “amigos”. – 7.5, -8 Bueno… no deber ser tan malo… si ellos salen con estas temperaturas, es que realmente no hace tanto frio. Además, aquí en el coche se está casi con calor, así que no puede ser tan malo.

Vamos llegando al lugar de partida, 1440 metros de altitud, no es tanto, pero el termómetro me juega una última mala pasada. -8.5, -9, -9.5, -10 vale, esto debe de ser una broma, y yo con pantaloncito corto.
Nos bajamos del coche y todos empiezan a resoplar, y a quejarse de la temperatura, pero yo me pongo mis pantalones cortos como un machote, y la verdad, no veo que haga tanto frío. Qué iluso… sería que ya tenía congelada la sangre en el cerebro.

Ya estamos todos listos y dando unas vueltecitas a un helipuerto que hay justo al lado para empezar la subida. Escena cómica donde las haya. Sale Poveda y rápidamente pienso “mariquita el último” y me pongo a su rueda alardeando en un sprint y haciendo el cabra, como siempre.

A los 400 metros, ya voy el último, pero no le doy mayor importancia, estos cabrones salen a saco para asustarme, pero en nada entraré en calor y me los paso por la piedra, como siempre.

Van pasando los metros (ojo, metros, que no kilómetros) y me voy quedando cada vez más y más retrasado y además, la respiración a penas me deja hablar, voy jadeando como si estuviera “empujando”. No se que me pasa, el aire me quema y no me hace efecto, como su fuera asmático o algo, no podía respirar, me asfixiaba. Alameda, como buen compañero y “amigo”, se queda a mi lado y me dice,

Alameda: tranquilo, que me quedo contigo
Yo: No, no, ahh ahhh ahhh, vete, vete, ahhh ahhhh ahhh, que como pueda, ahhh ahhh ahh tiro y no te espero (ahhh = jadeos de la muerte)
Alameda: No te preocupes, si yo solo con verte que vas el último y sufriendo voy sobrado, es el día más feliz de los días que salgo en bici jajajajaj
Yo: Que ioputa.. ahh ahh ahhh

En este rato, las risitas hacia mi persona son repetidas y sonoras.

Por suerte, al rato, la bici de Manolo sufre un percance (es que es del Decarton, lo normal, jejeje) que me permite tomar aire. Se le ha salido la biela izquierda. Arreglamos y continuamos. Al volver a arrancar, parece que ya estoy caliente y que todo ha sido un susto sin mayores consecuencias.
Pero, nada más lejos de la realidad, a las 30 pedaladas, otra vez jadeando como un puto perro.

En eso, que me quedo el último otra vez y el Llama va a mi lado. Lo veo también tocado a pesar de llevar menos de 5km y pienso que es por que ha salido muy poco desde su última caída, así que le digo:
Yo: Tío, hoy nos va a tocar sufrir a los dos.
Llama: Que vá!! sufrirás tu solo!!!

Y el cabrón pega un sprint y se pone en cabeza. Fue en cabeza hasta que volvimos el muy mamón!!! osea, que iba fuerte a rabiar pero quería recrearse un rato en mi desdicha!!!

Yo me hundo en la miseria. Intento beber agua… los cojones, está helada!!!
El frío va haciendo de las suyas y voy muy acojonado, en serio, por que no podía mover los dedos de los pies. Así que decido bajar de la bici para andar un poco.
En eso, el “amigo” Angel, que iba esperándome, acelera para poder hacerme una foto insólita… el Congrio empujando la bici en una zona totalmente llana y siendo además el último. Pero echo el resto, y me subo para que no me coja…
Cuando guarda el teléfono, vuelvo a bajarme de la bici, y me pongo a correr como un loco para ver si vuelvo a sentir los dedos.

Algunos van penando (eso si, delante de mí) por el frío, y van andando también, como el amigo Poveda. Yo sigo jadeando desde que salimos, no puedo hablar, y el aire me quema al entrar. Pienso para mi: Esto no tiene sentido, yo tendría que estar ya en Almería por que solo vine para la cena. Voy rezando por que la bici de Manolo vuela a romper.

Bien!!!! a los 12km, la bici de Manolo ya no puede seguir, se ha pasado la rosca así que tenemos que volver. Algunos van delante, el solitario Llama, el primero. Los llamamos y les damos la gran buena noticia: Volvemos a casa!!!!

Comentar la aparatosa caída de Poveda, se sube en la bici, da pedal en falso, y como un saco de 150kg al suelo, jejeje.

Empieza la bajada a toda ostia y otra vez, Alameda se queda conmigo. Yo pensé que en la bajada podría dar algo de guerra… los cojones. Al final, Alameda tira para pillar a los que van delante. Yo me quedo solo en tierra de nadie… con mis jadeos.
Detrás, llevo a Manolo (no puede dar pedales) con Jose y creo que Enrique, no estoy seguro. Pillo a Alameda y Casimiro que están reparando un reventón. Por supuesto, paro e intento recuperar el aliento.

Llegan los rezagados y continuamos hasta el final todos juntos aunque con algún intento de ataque de Casimiro. Yo… vuelvo a quedar el último, intentando digerir el cálido aire de la sierra madrileña… Viva el efecto invernadero y la polución de la ciudad!!!

… Por fin en los coches. Cargamos las bicis, ji ji, ja ja, mira el congrio, blah blah blah… Ahora…, que ya lo pagaréis. 24km y por poco si lo cuento. Y gracias a que nos volvimos por la rotura…

Ponemos la calefacción a tope a pesar de que ya no hace tanto frío… solo -5º… con lo a gusto que estaría yo en mi cálida Almería.

En las cervezas, pues lo típico, a darnos cera hasta en el cielo de la boca. Solo que esta vez, yo no soy el que me río… esta vez yo soy el “pasivo” y recibo por todos lados.

Como nota curiosa, el señor Ambulancias me llama justo en las cervezas y le pregunto que si ha salido hoy. El cabrón me dice:
Ambulancias: “Hoy? pero tio, si hoy hace mucho frío, solo 14º”

pero que ioputa…

Aquí las fotos. Pulsad sobre ellas para verlas más grandes o sobre los nombres de las que no se vean.

-10-9Alameda calentando sus manosHieloCervezas 1Cervezas 1

Calentamiento